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EL DÓLAR, LOS TIPOS DE LA FED Y SU EFECTO EN LAS ECONOMÍAS MUNDIALES

¡No se asusten! Como de costumbre, vamos a intentar que el artículo, además de didáctico, sea sencillo y muy comprensible.

Lo primero que debemos saber es que el dólar es "la moneda refugio". Hay otras que pueden presumir de actuar como moneda refugio, pero el dólar es, de largo, la más importante. ¿Y qué es una moneda refugio? Pues, básicamente, es una moneda que cuando hay crisis no pierde mucho valor, que tiene una economía sólida respandándola y de cuyo gobierno y autoridades monetarias uno espera decisiones económicas moderadamente inteligentes.

El Yuan chino no puede actuar como moneda refugio porque en 2015 el gobierno chino devaluó su moneda un 3% en dos días. Es exactamente lo contrario que uno espera de una moneda refugio.


En el actual contexto económico, la mayor parte de las economías del mundo sufren a causa de una inflación descontrolada, esto es, una subida demasiado rápida de los precios. El BCE -Banco Central Europeo- y la FED -Reserva Federal, el equivalente al Banco Central de los EUA- consideraban que la inflación anual debía estar por debajo del 2%. En estos momentos, está por encima del 8%.

Sin ánimo de dar una clase de macroeconomía, por experiencias pasadas los bancos centrales consideran peor una inflación descontrolada que una crisis económica. ¿Y cómo se acaba con la inflación? El único remedio al alcance de los bancos centrales es una subida de tipos. Una subida de tipos quiere decir, básicamente, que el precio de la deuda pública de un país sube; eso ocasiona una cascada de reacciones en cadena. Para empezar, los bancos suben los precios de sus créditos; obviamente, no van a ofrecer créditos a un tipo más bajo que el que obtendrían comprando deuda pública. Esta subida implica que los consumidores deben pagar más, por ejemplo, por las nuevas hipotecas -cosa que hace que se vendan menos casas, o de precio más bajo, cosa que hace bajar los precios de las viviendas, y eso hace bajar la inflación-; las empresas deben pagar más caros los créditos con los que financian nuevas operaciones -cosa que implica menos proyectos nuevos, menos beneficios, etc..., cosa que también hace caer la inflación-. Además, la gente tiende a ahorrar, y eso ayuda a hacer bajar los precios.

En resumen, al subir los tipos, la actividad económica disminuye y eso hace bajar la inflación. Desgraciadamente, esa caída de la actividad económica suele ocasionar una crisis económica. A mayor subida de tipos, mayor posibilidad de una crisis económica y de que ésta sea más severa.


Como ya se ha explicado antes, los Estados Unidos tienen una inflación muy alta, por encima del 8%, cuando querrían tenerla sobre el 2%. Solución: subir tipos. Han pasado de ser prácticamente cero a principio de año a un 3,25%. Y, seguramente, los tipos acabarán cerca del 5% a finales de año.

Olvidémonos de los Estados Unidos y de sus subidas de tipos. Quedémonos sólo con el dato de que han subido los tipos de 0 a un 3,25%. ¿Cómo afecta esto al resto de países?. Bueno, pues les causa un serio problema. Básicamente, hace tiempo que las crisis económicas son mundiales; esto es, la crisis no afecta sólo a los Estados Unidos, sino también al resto del mundo. Y como la inmensa mayoría de las economías mundiales no están tan saneadas como la de los Estados Unidos, y sufren más las consecuencias de la crisis que los Estados Unidos, sus monedas caen respecto al dólar. Si además la FED sube tipos, los particulares y las empresas del resto de países tienen dos excelentes motivos para convertir su dinero en dólares: tener su dinero en una moneda que pierde menos valor que la propia y que además ofrece tipos de interés altos. Ese movimiento, muy natural, crea lo que podríamos llamar un "efecto avalancha", que hace que el dólar se aprecie más contra el resto de monedas.


No hace falta que intenten entender totalmente el gráfico. Básicamente, si a principio de año el dólar valía 96 (aproximadamente) comparado con las monedas más importantes, ahora vale 112, esto es, un 16,6% más, o, para los que no les gusten los tantos por ciento, un turista americano puede comprar una sexta parte más de lo que compraba en enero con los mismos dólares cuando abandona su país.


¿Es malo que la moneda propia pierda valor contra el dólar?. Es una pregunta difícil, pero, básicamente, sí. Motivo: pues, por ejemplo, el precio de las materias primas se da en dólares. Si la moneda propia cae respecto al dólar, las materias primas suben, desde el petróleo hasta el trigo. Por supuesto, puede ser bueno para los países que exporten materias primas, pero para la inmensa mayoría de los países es malo. Pero es que buena parte de los precios en los mercados internacionales se dan en dólares.

¿Qué solución tienen esos países para evitar esa sangría? Pues subir los tipos más que los Estados Unidos. Por ejemplo, Brasil los tiene en el 13,75%. Con estos tipos, el dólar ha caído respecto a la moneda brasileña este año. Misión cumplida. Problema: las empresas y los particulares estadounidenses tienen unos tipos al 3,25%; los brasileños, al 13,75%. Recuerden: si tipos más altos implican más posibilidades de crisis, Brasil tiene muchas posibilidades de tener una crisis tremenda.


Resumiendo: cuando los tipos suben en los Estados Unidos, el resto de economías sufren: o suben los tipos más que los Estados Unidos, arriesgándose a desatar una crisis económica severa, o sufren una caída de su moneda, huída de capitales e inflación. Los únicos países que se salvan de esta dinámica son los que tienen economías que, aunque sean más pequeñas que las de los Estados Unidos, proporcionalmente son tan robustas como la estadounidense. Por ejemplo, Suiza.

Y lo que nos interesa: la economía de España es mucho menos robusta que la de los Estados Unidos. Así que preparense, que vamos a tener problemas económicos serios.




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