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ETFs: QUE SON, COMO FUNCIONAN, COMO UTILIZARLOS


Es muy difícil, para un gestor profesional, conseguir una rentabilidad superior a la del mercado. Por "mercado" entendemos el índice de referencia del país donde opera el gestor: en el caso de España, el IBEX 35; en el caso de los EEUU, el Nasdaq 100 o el S&P 500.


Es por eso por lo que, hace años, se crearon productos que replicaban las ganancias o pérdidas de los índices: los ETFs. Sí, por ejemplo, el IBEX 35 gana un 0,5%, el ETF del IBEX 35 ganaría también un 0,5%. Las comisiones, además, son muy bajas: probablemente, si no son las más bajas de todos los productos financieros, poco les debe faltar.


Los ETFs son productos financieros fáciles de entender: si, por ejemplo, en el IBEX 35 un 15% del "peso" corresponde a Iberdrola, un 12% a Inditex y un 10% al Banco de Santander, el 15% del dinero invertido en el ETF se invertirá en Iberdrola, un 12% a Inditex y un 10% al Banco de Santander. Y así, sucesivamente.


Otra ventaja de los ETFs es su bajo precio. Se puede invertir en un ETF que replique al IBEX por unos 10 euros. Una acción de Inditex, hoy en día, ronda los 35 euros. Y, finalmente, como habitualmente está compuesto por acciones, que reparten dividendos, los ETFs o reinvierten esos dividendos -cosa que hace subir el valor del ETF- o los reparte entre los inversores en efectivo.


Resumiendo: las ganancias o pérdidas de un ETF son fáciles de calcular -simplemente, echar un vistazo al índice de referencia nos indica la evolución del precio de nuestro ETF- y las comisiones suelen ser muy bajas. Si están compuestos por acciones o productos financieros que reparten dividendos o similares, o bien tenemos un aumento del valor del ETF o obtenemos un reembolso en efectivo.


Los ETFs se han popularizado tanto, que se utilizan no sólo para invertir en índices compuestos por acciones: prácticamente cualquier materia prima que podamos imaginar está incluida en un ETF de un tipo u otro. Podemos invertir, además, en una área geográfica determinada o en un sector determinado: si creemos que, por ejemplo, el sector bancario va a tener buenos resultados, podemos invertir en un ETF del sector bancario. Los ETFs son uno de los principales vehículos de inversión que se utilizan hoy en día.

Era, pues, cuestión de tiempo que se creara algún tipo de ETF que permitiera invertir en criptoactivos. Los primeros van a ser destinados a replicar Bitcoin. Hoy en día, Bitcoin ronda los 30.000 $ la unidad; el ETF permitirá invertir en Bitcoin a un precio muy bajo -nada que ver con su cotización-. El acceso será muy simple -mediante las muy populares plataformas de inversión online que la mayor parte de los bancos ofrecen hoy en día-. Y el coste en comisiones debería ser muy bajo, ya que los ETFs no requieren supervisión permanente, muchos medios o personal. Representarán, pues, un vehículo ideal para todos aquellos que quieran invertir en bitcoin y hasta ahora no habían podido hacerlo. Con todas las garantías que podamos imaginar, ya que estos ETFs comprarán bitcoin para respaldar su inversión.


Hay, además, un punto más a tratar sobre la creación de un ETF sobre bitcoin. Tal vez el más importante. La inclusión de bitcoin en el mundo de los ETFs implica que las criptomonedas -específicamente bitcoin- han conseguido, a los ojos de los grandes actores en el mundo de los mercados, un espaldarazo tremendo. Nadie crea un ETF si cree que no va a perdurar en el tiempo; la creación de un ETF de bitcoin -de hecho, se van a crear varios- implica que importantes empresas financieras creen que bitcoin no es una moda o un producto pasajero. Y cualquier inversor sensato debería tenerlo en cuenta.


El equipo de H&B.


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