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Evolución de los mercados de valores

En el momento en que escribo este artículo, los índices bursátiles de los Estados Unidos están sufriendo ligeras caídas, mientras que los europeos tienen ligeras alzas.

Desde que empezó la crisis, las bolsas europeas han recuperado buena parte del terreno perdido, mientras que el S&P 500 no ha llegado a recuperar, en su mejor momento, el 50% de toda la caída.

¿A qué es debida esta diferencia?

El primer motivo, es que los tipos en los Estados Unidos están en el 4,75%; es posible comprar un bono a 10 años con una rentabilidad anual del 4,07%, y uno a 30 años con una rentabilidad del 4,02%. Es una rentabilidad muy atractiva, que hace que el inversor retire dinero de la bolsa y compre bonos. En cambio, en Europa, el BCE tiene los tipos en el 3%, y el bono alemán a 10 años tiene una rentabilidad del 2,74%, y el de 30 años al 2,69%. Y menciono el bono alemán porque es el que, por solidez de su economía, reputación, etc… puede equipararse al de los Estados Unidos.

El segundo motivo, es que unos tipos más altos, como los de los Estados Unidos, perjudican más a la actividad económica que unos tipos “moderados”, como los europeos. Esto es, el mercado considera que la economía estadounidense sufrirá más que la europea debido a los tipos altos.

El tercer motivo, es que las bolsas estadounidenses y europeas acostumbran a atraer capitales de terceros países. Imaginémonos un inversor asiático. ¿Dónde invertirá, en bolsas estadounidenses, con el dólar muy sobrevalorado, o en la europea, donde el cambio no le hará perder tanto dinero? Tened presente siempre que una moneda muy fuerte (y en este momento el dólar es una moneda muy fuerte) hace huir a los inversores.

Cuarto motivo: la composición de los índices bursátiles. Los estadounidenses están repletos de compañías tecnológicas, muchas de ellas muy endeudadas; al subir los tipos, tendrán que pagar más por refinanciarse, y eso implica problemas muy serios para muchas de ellas. En cambio, en Europa hay menos compañías tecnológicas, y más bancos. Y los bancos prosperan enormemente en este tipo de escenarios (léase: inflación y tipos al alza). Al menos, hasta que los impagos se multipliquen.

Hay otros motivos, pero estos son algunos de los más importantes; no es nuestra intención ser exhaustivos.


¿Y qué podemos esperar en el futuro?

Básicamente, los bancos centrales se encuentran en un dilema. Si suben tipos de interés, y los mantienen altos, acabarán con la inflación, pero crearán una recesión económica. Si deciden dejar de lado la lucha con la inflación, y tratar de evitar o paliar la próxima recesión, deben bajar tipos.

Si suben los tipos y los mantienen altos, podemos esperar, a medio plazo, fuertes caídas en las bolsas. Aproximadamente, de un 40-50% respecto a los máximos históricos. Todo depende de la gravedad de la recesión y de su duración. La parte buena es que después habrá una recuperación económica sobre bases sólidas, y la bolsa se verá tremendamente beneficiada.

Si deciden bajar tipos, podemos esperar, a corto plazo, una subida en los índices, especialmente del sector bancario, y una recuperación de la tecnología y sectores altamente endeudados. A largo plazo, la situación puede evolucionar a una “japonización”, esto es, una situación de estancamiento: el Nikkei no ha recuperado aún los niveles de 1.990, los máximos históricos del índice japonés. Es la opción económicamente menos deseable, aunque a corto plazo sea la más dolorosa.


El equipo de Holders&Brothers.



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