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LA CAÍDA DE JAPÓN



¿VOLVERÁ AL PODIO?


Esta semana se ha hecho público que Alemania ha arrebatado a Japón su posición

como tercera economía más importante del mundo. Es una noticia que en los medios

de comunicación apenas ocupa unos segundos de un telediario, si es que llega a

aparecer. Sin embargo, es una noticia con profundas implicaciones en la vida de los

ciudadanos japoneses.


Japón se convirtió en la segunda economía del mundo en 1.972. Considerando que

en 1945 el país estaba arruinado y arrasado tras una brutal campaña de bombardeo y

que acababa de perder la Segunda Guerra Mundial, el cambio había sido increíble.

Aunque no suele mencionarse, buena parte de esa increíble mejoría fue debida a

que a Occidente le interesaba que una nación asiática democrática y con economía de

mercado prosperara. En plena Guerra Fría, Japón debía mostrar al resto de países

asiáticos las ventajas de aliarse con Occidente. Debido a ese interés geopolítico, Japón

disfrutó de numerosas ventajas que le ayudaron a despegar económicamente.

Desgraciadamente, desde principios de los ochenta la economía japonesa entró en

una burbuja financiera y inmobiliaria de proporciones enormes. Seguramente, al lector

le suena la historia: en España tuvimos una parecida que empezó en 2.007. Cuando

esas burbujas estallaron a la vez, las consecuencias fueron tan catastróficas, que la

economía japonesa aún no se ha recuperado plenamente. Los máximos del Nikkei, el

índice de referencia de la bolsa japonesa, aún no han recuperado el nivel de 1.990,

aunque está a punto de volver a alcanzarlos. Si los alcanza este año, habrá tardado 34

años en recuperarse.


Hay un factor que es meramente coyuntural, y es la devaluación de la moneda

japonesa. Estos cálculos se hacen calculando el PIB en dólares, y el yen se ha devaluado

mucho el último año. Una devaluación del 10% implica una pérdida del 10% del PIB del

país. Y ese es el escenario en el que está Japón.


Es posible que el país vuelva a entrar en el “podio” de las economías mundiales,

pero a medio y largo plazo es inevitable que pierda su puesto en el podio. El país,

además, tiene graves problemas estructurales a los que aún no ha encontrado

solución: su población está muy envejecida, los precios inmobiliarios son prohibitivos y

el país tiene una deuda pública que alcanza el 255% del PIB. Aunque la deuda pública

de España “sólo” es del 111,20% a final del 2.023, y obviamente hay muchas

diferencias entre los dos países, la situación no deja de tener similitudes.

Pero hay otro país con el que la situación de Japón tiene más similitudes que

España: China. Hace décadas China inició una política demográfica consistente en que

cada familia sólo podía tener un hijo; como Japón en la década de los 80-90 tiene

serios problemas en los sectores inmobiliarios y financieros. Y se trata de una

economía que en las últimas décadas ha crecido espectacularmente: actualmente, es la segunda economía mundial, con lo que el paralelismo con el Japón del siglo pasado

aún es más marcado.



El equipo de H&B.

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