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LA CRISIS ENERGÉTICA

La factura energética no para de subir. Las empresas deben subir precio por culpa de la subida de los costes de la electricidad, el gas, etc...


La causa última de estas subidas las encontramos en el conflicto entre Rusia y Ucrania, y en sus derivadas a nivel de sanciones, etc...


Hemos de asumir que, desde la aparición de las armas de destrucción masiva, es difícil que volvamos a ver conflictos armados a gran escala, como la Segunda Guerra Mundial, o enfrentamientos directos entre grandes potencias. No son descartables, solo más difíciles. Hoy en día, las guerras son a escala menor o, directamente, se libran en el campo de batalla de la economía.


Europa del este y central dependían, energéticamente hablando, en gran medida del gas y petróleo ruso. A principios de año, un 55% del gas y un 42% del petróleo que consumía Alemania eran de origen ruso, por poner un ejemplo.




Buena parte de esos suministros llegaban mediante oleoductos y gasoductos. Es la manera más barata de transportarlos. A día de hoy, los gasoductos Nord Stream 1 y 2 no están en funcionamiento, y no lo estarán en un futuro inmediato, ya que se han sido saboteados. Previamente a estos sabotajes, el Nord Stream 2 no había llegado a entrar en servicio y el Nord Stream 1 fue reduciendo paulatinamente sus entregas de gas.


Obviamente, Europa no se ha cruzado de brazos ante la falta de suministros de gas y petróleo rusos. Se ha lanzado a asegurar suministros de gas y petróleo de otras fuentes. El gas y petróleo ruso que llegaba a Europa no necesitaba de barcos, ferrocarril, etc... ya que llegaba por gasoducto u oleoducto. Y aquí surgen dos problemas, que son de alcance mundial:


1) La red de transporte mundial de energía estaba preparada para transportar la energía que no se transportaba por gasoducto u oleoducto.


2) El resto de fuentes de extracción de gas y petróleo del mundo estaban dimensionadas para abastecer al resto del mundo.


De repente, Europa -que es rica- se ha dedicado a comprar gas y petróleo en el resto del mundo. Y, por supuesto, a contratar transporte para esos suministros. Obviamente, Rusia se ha encontrado con un excedente de gas y petróleo que puede vender a otros países; pero el problema es conseguir transportarlo a esos países.

¿Cuál ha sido el resultado?


Parece que Europa ha conseguido suficiente energía para el invierno -salvo que tengamos un invierno excepcionalmente duro-. El precio que ha pagado Europa ha sido muy alto; no solo por la subida del precio del gas o del petróleo, sino por la subida de la inflación -aunque los precios energéticos no son los únicos causantes de la inflación-. Pero es mucho menor que el que pagarán otros países que se han visto privados de sus suministros de energía porque las compañías que los abastecían han preferido vender sus suministros a Europa a un precio más alto. Estos países tendrán, a corto plazo, problemas de abastecimiento de energía. Y habrán pagado la energía a un precio altísimo.


Rusia ha visto como buena parte de su producción de gas y petróleo no se podía transportar -y, por tanto, vender-. Los que seguimos la evolución de la situación recordamos las imágenes de la quema de gas en las instalaciones donde el Nord Stream 1 se internaba en el Báltico: el gas llegaba desde los yacimientos y se tenía que quemar porque no podía llegar a Europa vía Nord Stream. Obviamente, si hubiera podido transportarse -y venderse- a otros países, no se hubiera quemado.






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