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LA GUERRA DE UCRANIA Y EL FIN DE LOS DIVIDENDOS DE LA PAZ



Se conoce como dividendos de la paz los beneficios que se obtienen cuando, como consecuencia de una mejora de las relaciones entre diversos países, estos pueden permitirse disminuir los gastos en sus fuerzas armadas. Esta reducción redunda en una mejora en la situación económica de los países que pueden permitírselos. La expresión se originó al final de la Guerra Fría, cuando se disolvió la Unión Soviética y los gastos de Defensa se redujeron notablemente.


Por poner un ejemplo, los Estados Unidos, el país con el presupuesto de Defensa más abultado del mundo, pasaron de un gasto en 1978 de un 4,94% a un 6,45% en 1985 (mínimo tras la guerra de Vietnam y máximo antes del fin de la guerra fría). En 2021 tenían un gasto de un 3,48%, esto es, una diferencia de una 1,56% del PIB (si tomamos la cifra más baja) o de un 2,97% del PIB (si tomamos la más alta) respecto las cifras que mencionamos antes.



Para los que no se den cuenta de la importancia de esta cifra, el conjunto de las administraciones públicas de España acabaron el 2022 con un déficit del 4,81% del PIB. Europa ha anunciado que va a volver a sancionar a los países que superen el 3% de déficit. Imaginemos que pudiéramos restar a ese déficit los “ahorros” que los Estados Unidos consiguieron gracias al fin de la guerra fría. Restando el 1,56% del PIB, el gobierno español estaría cerca de cumplir ese objetivo (tendría un déficit del 3,25%) y restando el 2,97% cumpliría el objetivo de déficit (tendría un déficit 1,84%). Obviamente, estas cifras no son aplicables a España, ya que no tiene un gasto en defensa tan elevado; pero sirven para que nos hagamos una idea de la situación. En estos momentos, se calcula que la Unión Europea va a incrementar su gasto en Defensa en un 13% de media. Todo ese gasto extra va a acabar reduciendo la inversión en otras partidas.



No se trata de criticar el gasto en defensa -si yo viviera en un país fronterizo con Rusia, en estas circunstancias apoyaría un incremento en el gasto en defensa-, pero hay que tener en cuenta que el gasto en defensa no ayuda, en la mayoría de los casos a mejorar la situación económica de un país. Especialmente, a largo plazo. Con un tanque no se pueden construir carreteras o puentes; o atender a un enfermo que precise de diálisis. Y ahí está el quid de la cuestión: estamos en medio de una crisis, numerosos analistas económicos consideran que se aproxima una recesión, tenemos unos niveles de deuda y déficit público excesivos…. Y nos vemos obligados a incrementar el gasto en defensa. Sobran los comentarios.


Pero, además del fin de “los dividendos de la paz” entendidos según su definición más clásica, que han permitido rebajar los gastos en defensa, la guerra de Ucrania ha tenido otro efecto: ha perjudicado notablemente a la globalización. Por globalización me refiero, en este contexto, a la posibilidad de comprar el producto que necesitamos al productor más barato, independientemente de su localización geográfica. Hasta ahora, comprábamos el producto que necesitábamos sin tener en cuenta su procedencia. A partir de ahora, con el aumento de la tensión geopolítica, no nos podemos permitir ese lujo. Básicamente, no podemos permitirnos que un recurso crítico para nuestra economía nos lo suministre un país que puede ser hostil y cortarnos el suministro.



El Equipo de Holders & Brothers.







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