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POSIBLES REPERCUSIONES ECONÓMICAS DEL CONFLICTO EN TIERRA SANTA


Israel es la economía número 28 del mundo si tenemos en cuenta la importancia de su PIB (producto interior bruto). En cuanto a PIB por habitante, ocupa la posición 15. El índice de desarrollo humano de Israel es de 22, que indica un país “muy altamente desarrollado”. Su deuda, en comparación con su PIB, es relativamente baja: sobre el 70%.


Es una economía puntera en alta tecnología -es el país que dispone del 3.er mayor número de empresas en el NASDAQ, tras EEUU y China-.

Pero su importancia económica, más que por las brillantes cifras de su economía, viene dada por las posibles consecuencias de los conflictos en que se ve envuelto. El país no sufre en demasía las consecuencias de esos conflictos: su ejército depende de reservistas, que forman el grueso de sus fuerzas armadas; tan pronto como acaban las hostilidades, vuelven a la vida civil inmediatamente. Este sistema supone un gran ahorro económico para el país a nivel de gasto en defensa y supone un perjuicio mínimo para la economía del país, que sólo se ve afectada directamente por un conflicto el tiempo en que éste dura. En los últimos 20 años, Israel se ha visto involucrado en al menos 5 conflictos que han requerido la movilización de sus fuerzas armadas.


La franja de Gaza y Cisjordania, por otra parte, representan cifras muchísimo más modestas a todos los niveles.


Harina de otro costal son las consecuencias que estos conflictos pueden tener para la economía mundial. Por poner un ejemplo, en éste último, se ha barajado la posibilidad de que Irán haya colaborado con Hamas en la preparación del ataque, proporcionando armamento y apoyo logístico. Imaginemos por un momento que el conflicto se extendiera y alcanzara a Irán. Las consecuencias, a corto plazo, podrían ser:

  1. Combates en el estrecho de Ormuz y el Golfo Pérsico, por donde circula el 20% del crudo mundial. Irán podría cortar el estrecho con relativa facilidad.

  2. Irán apadrina Hezbollah, una milicia que controla el sur del Líbano y que dispone de armamento pesado. Combatir a Hezbollah puede implicar la desestabilización del Líbano, un país que ya se encuentra en una situación muy complicada, tanto a nivel económico como institucional.

  3. Irán y Hamás son aliados de las milicias hutíes en Yemen. Éstas controlan una amplia franja de territorio costero, cercana al estrecho de Bab el-Mandeb, con lo que podrían dificultar o cerrar el acceso al Mar Rojo, esto es, al Canal de Suez, por el que circula el 7% del comercio marítimo mundial.

  4. El régimen sirio es un estrecho aliado de Irán. Intervendría en su defensa en caso de que fuera atacado. En estos momentos, el país, después de una prolongada guerra civil, está muy debilitado; pero dispone de una fuerza militar nada despreciable.


A medio y largo plazo, la situación se complica aún más: Irán tiene lazos muy estrechos con Rusia, y está forjando una alianza con China. Y, lo más importante: cualquier conflicto en el que se vea envuelto Israel reaviva la llama del conflicto árabe-israelí, que incluye no sólo la discusión sobre el estatus de Jerusalén y los territorios ocupados, o el derecho de Israel a existir, sino la primacía en Oriente Medio, que se disputan Arabía Saudí e Irán. Mientras Arabia Saudí parece apostar por un acuerdo con Israel, que disgusta a la mayor parte de los árabes, pero que mejoraría las relaciones de Arabía Saudí con Occidente y los EEUU, y reduciría tensiones en la zona, Irán opta por una política diametralmente opuesta, que goza de las simpatías de buena parte de la población local.


Oriente Medio es una zona políticamente muy inestable. Aunque los mercados, a corto plazo, tienden a ignorar todo aquello que no es de naturaleza puramente económica, hay que recordar que la crisis del verano de 1914 empezó en una zona que se entonces se definía como un polvorín -los Balcanes-, con un evento no relacionado con la economía -un atentado- y condujo a la Primera Guerra Mundial. Aunque, afortunadamente, la situación no parece, hoy en día, comparable, el riesgo siempre existe.

Mientras el conflicto se mantenga localizado en la Franja de Gaza, incluso si hay escaramuzas en el Sur del Líbano, la economía mundial no se resentirá gravemente de la situación. Pero si el conflicto se extiende, puede hacer caer, según algunos analistas, entre un 0,4 y un 0,8% el PIB mundial; y este cálculo no incluye las posibilidades más catastróficas -como el cierre del Estrecho de Ormuz-.


El equipo de H&B.


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