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Residencia en Estonia

- ¿Qué es la e-Residency?


La e-Residency es un programa revolucionario que lanzó el gobierno de Estonia. Tras su independencia de la Unión Soviética, Estonia ha tomado pasos decisivos para convertirse en una auténtica nación digital.


La e-Residency, permite a cualquier persona convertirse en residente digital en el país, obteniendo una tarjeta de identificación con un certificado. Es como el DNI electrónico. Aunque esa tarjeta no te da derecho de residencia ni nacionalidad físico de ningún tipo, si te permite hacer cantidad de cosas, desde firmar documentos, hasta fundar una empresa en Estonia sin pisar el país. Es una puerta de entrada a la administración digital estonia.


Una de las ventajas más atrayentes del programa de e-Residency es fundar una empresa en Estonia. Además, con tu ID-card, y el chip que contiene, podrás operar la empresa remotamente, firmar documentos, pagar tus impuestos, y mucho más cosas. Además, tu empresa será una empresa europea, con su VAT intracomunitario, con todas las ventajas que ello conlleva, pudiendo así, gestionar tu empresa remotamente.


Incluso si no planeas salir del país, la e-Residency te permite tener una empresa europea, con unas condiciones muy buenas a nivel de fiscalidad, y dejar de ser autónomo, pagar la cuota correspondiente, etcétera.


En Estonia, no existe cuota de autónomo, y no pagas impuestos mientras no saques dinero de la empresa.


Si tienes o has tenido una empresa en España, o incluso si eres autónomo, te has enfrentado a esto. Para empezar, el proceso de fundar una empresa, incluso con la ventanilla única, es un follón: notarios, la oficina de impuestos, el 036, la ventanilla única, elegir el IAE, el CNAE…



- La cuota de Autónomo e Impuestos


Las startups y negocios españoles tienen una gran desventaja competitiva. Cada autónomo o empresa tiene que pagar la cuota de autónomo. Si eres el dueño de tu empresa, sabes que son más de 300 euros. Cada mes. Tengas o no tengas ingresos.


Imagina un negocio que se abre en otro sitio como Estonia. No tienes cuota de autónomo, y no pagas impuestos mientras no saques dinero de la empresa.



- ¿Es legal abrir una empresa en el extranjero?


Rotundamente SÍ. Es legal poder decidir donde abrir tu empresa y a la vez residir en España.



- Normas CFC. Directiva comunitaria UE 2016/1164.


Muchos países, como todos los europeos, EE. UU., Reino Unido, Australia y Canadá, establecieron reglas CFC (Corporación Extranjera Controlada) para evitar que sus ciudadanos dirijan empresas en paraísos fiscales (es decir: Hong Kong, Panamá, Bahamas …) con objeto de evitar impuestos. Desafortunadamente, estas reglas no suelen diferenciar entre países, sino que se aplican a todos los países extranjeros.


¿Qué sucede si vives en un país europeo, como España, y diriges una empresa en un país extranjero?


Si eres el único miembro del consejo de administración de la empresa, tomas todas las decisiones, por lo que la Oficina de Hacienda española puede llegar a considerar que la actividad de la empresa se está desarrollando al 100% en España. Si eso sucede, la empresa se consideraría una CFC con un establecimiento permanente en España. Como consecuencia, tendría que pagar impuestos en España.


Tener una empresa en el país A qué se considera residente fiscal en el país B y tiene que pagar impuestos allí puede convertirse fácilmente en una pesadilla administrativa y fiscal.



- ¿Pueden considerar que la empresa es española?


Cuando se considera que una sociedad es residente en España, hay 3 criterios, solo hace falta que se cumpla 1 de ellos para que se pueda considerar empresa con residencia fiscal en España:

1. Que se constituya conforme a la normativa española.

2. Que tenga su domicilio social en España.

3. Que la sede de dirección efectiva se encuentre en España.


Es en este último punto, donde se pueden basar cuando el socio mayoritario reside en España, y es el que se supone que dirige la sociedad, podrían llegar a considerar que la empresa es Barcelona. Sin embargo, siempre se tiene que hacer un procedimiento amistoso, y es donde los estados se tienen que poner de acuerdo para decidir si una empresa es residente de un país o otro.


Este punto significa que si tu empresa está realizando una actividad económica sustancial (verídica, demostrable, real), y especialmente si puede probarlo con personal, equipos, activos o instalaciones en el país en el que su empresa es residente fiscal, las normas CFC no se aplican a la tributación de la empresa, por lo que se seguirá siendo considerada residente fiscal en el país donde está registrada.


Esta condición existe para evitar que los esquemas de optimización fiscal o las empresas de renta pasiva se beneficien de regímenes fiscales favorables en distintos puntos de Europa. Si tu empresa tiene una actividad legítima y puede acreditar esta actividad en el país donde está fundada, no tienes nada de qué preocuparte.




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