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SEQUÍA, INFLACIÓN Y PIB



Para la mayoría de nosotros, que vivimos en ciudades, la sequía es una anécdota


que parece que no nos afecta demasiado. A lo sumo, en vacaciones y los fines de


semana nos damos cuenta de la situación si visitamos las zonas interiores del país.


Pero a nivel económico tiene muchísimos efectos, indirectos y directos.




El sector del agua -distribución y tratamiento de agua- tiene un peso del 3,95%


del PIB de España. La sequía implica un aumento de costes muy importante para el


sector: el agua potable conseguida mediante una desaladora es mucho más cara que


la que proviene de embalses o pozos, por ejemplo. Y ese aumento de costes repercute


en la gran mayoría de los sectores productivos del país: desde el sector turístico hasta


el industrial, todos consumen agua. Porque es evidente que, antes o después, ese


aumento de costes repercutirá en la factura. Y no sólo en la factura que pagan los


hogares por el agua corriente.




Mención aparte merece el sector primario, esto es, la producción agrícola,


ganadera, etc… En España, representa el 3,4% del PIB. Aquí, el perjuicio es mucho


más evidente. Según la Universidad de Loyola, se va a perder más de un 42% del PIB


del sector agrícola, esto es, más de un 1,4% del PIB perdido.




En cuanto a la inflación, la caída de la producción local implica la necesidad de


importar. Como el calentamiento afecta a todo el planeta, y esta sequía no se


circunscribe sólo a España, el precio de los alimentos crecerá en todo el planeta -y la


guerra entre Ucrania y Rusia tampoco ayudará, ya que Ucrania, por ejemplo, es un


gran productor de grano-. Sin contar con el aumento de precio de la producción local.


Todo esto hará más difícil controlar la inflación; ya hay bancos centrales que


consideran que los tipos de interés no podrán bajarse este año por culpa de la


resiliencia de la inflación.




Por otra parte, las desaladoras consumen mucha energía. En estos momentos,


el precio del gas natural y el petróleo están muy bajos. En el caso del gas natural, por


debajo de los precios de 2021 y en el del petróleo, al nivel del segundo semestre de


2021. Pero por muy bajos que sean los precios de la energía, su consumo encarece


mucho el precio del agua potabilizada.




Esta situación tiene solución. Consiste en construir desaladoras. Es una


solución viable. Israel, un país con un nivel de precipitaciones inferior al de España,


puede permitirse exportar a Jordania agua potabilizada en sus desaladoras. Pero


requiere una gran inversión, tratar de bajar el precio de la energía y planificación. A lo


que podría añadirse un acuerdo de estado entre los principales partidos políticos del


país.




El equipo de Holders&Brothers.

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