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SOBRE LAS POSIBLES SUBIDAS DE TIPOS: LA ENCRUCIJADA DEL BCE



La zona euro tiene una inflación interanual del 5,3%. Por una vez, coinciden tanto la inflación general (que mide la inflación en todos los productos) como la subyacente (que ignora alimentos frescos y energía). Los tipos de interés en la zona euro están situados en el 4,25%.


Desde los máximos de noviembre, en que la inflación alcanzó un 10,6%, la reducción ha sido notable. Se ha conseguido reducir la inflación sin que los tipos la hayan superado, cosa que es muy positivo para la economía, debido a que buena parte de la subida de la inflación venía dada por los problemas de suministro de mercancías, que hacía subir su precio.


El problema es que, en la actualidad, no podemos contar con que la inflación se reduzca excepto como resultado de la combinación de tres factores:

  1. Que los bancos centrales mantengan los tipos de interés al nivel actual.

  2. Que los bancos centrales suban o mantengan los tipos de interés y retiren dinero del mercado.

Las medidas 1) y 2) dañarán la economía, y nos llevarán de cabeza a una crisis (o la empeorarán si, como sostienen algunos analistas, ya estamos en recesión).

3.Que padezcamos una crisis económica, en cuyo caso lo normal es que la inflación caiga. Puede darse una situación relativamente poco común, en la que coinciden inflación y recesión (= estanflación). Pero vamos a ser optimistas y vamos a asumir que, si se da esa situación, va a ser de corta duración.

El dilema del BCE es el siguiente: según la mayor parte de los analistas, o estamos en recesión o vamos a entrar en recesión en muy pocos meses. Mantener los tipos altos o elevarlos nos permitirá reducir la inflación, pero empeorará la recesión. Bajar los tipos ayudará a la economía a superar mejor la recesión, pero empeorará la inflación.

Desde el punto de vista de los bancos centrales, la inflación es un problema a largo plazo, y la recesión, uno a corto plazo. Las experiencias del pasado les hacen creer que es más sencillo hacer frente a una recesión que a la inflación cuando se desboca; así pues, podemos contar que sigan manteniendo los tipos a niveles actuales (o incluso los suban si lo consideran apropiado). A condición, claro, de que resistan las presiones políticas: no hay nada como una recesión para hacer caer la popularidad de un gobierno, ya que el aumento del paro es muy perjudicial para el partido en el gobierno.

En estos momentos, la mayor parte de los analistas considera que los Bancos Centrales efectuarán una subida más de tipos como mucho. El factor que más influirá en si continúan las subidas o no es la inflación: si repunta, tendremos alza de tipos, salvo catástrofe económica que aconseje bajar los tipos.

Para los tenedores de deuda pública de países solventes, lo mejor que puede pasar es que tengan la cartera cargada de deuda a largo plazo cuando empiece la crisis y la recesión obligue a los bancos centrales a bajar tipos. Entonces tendrán deuda pública que ofrece tipos superiores a los que se pueden encontrar en el mercado. Y, como consecuencia, el valor de su cartera subirá.

Para los que gusten de invertir en bolsa, una subida de tipos seguida de un mantenimiento de los tipos a niveles altos suele ser, según las pautas históricas, muy negativa para la bolsa. Conviene estar alejado de las bolsas en estas circunstancias.


El equipo de H&B.


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